¿Ha muerto Fidel Castro?

Crónica de una Muerte (todavía no) Anunciada

¿Ha muerto Fidel Castro?
Por Jorge Hernández Fonseca

ha muerto fidel castro
Que ha muerto Fidel Castro , el rumor que no deja de oírse
en Cuba
Los cubanos atravesamos uno más, entre los muchos períodos en los que se ha rumorado la muerte del dictador cubano Fidel Castro. En este caso, desmentido por un bloguero oficial, que nos ofrece sin embargo una justificación pueril: Fidel trabaja en un libro junto con nada menos que Hugo Chávez (¡que los compre quien no los conozca!). Fidel puede no haber muerto todavía, pero su “revolución” está más que enterrada, “que no es lo mismo, pero es igual”.
El caso de Cuba, más que crítico, es patético. Todo un pueblo, dentro y fuera de la isla, esperando por el desenlace biológico del anciano que destruyó al país “por cuenta propia”. Mientras ese desenlace no llega, su hermano –heredero del trono– se entretiene encarcelando vice-ministros de la época de Fidel, con el pretexto legal de la “corrupción”. Como diría un amigo cubano: “Caballeros, si la corrupción diera cárcel, en Cuba no quedaba nadie libre”.
No se sabe lo que sucederá realmente cuando Fidel se muera de verdad, lo que ocurrirá más temprano que tarde, ni lo que la nomenclatura castrista hará para controlar el posible estallido social interno (recordemos que ya en Matanzas le tiran piedras a la policía política y que las Damas de Blanco anunciaron medidas contra los que se atrevan a entrar a sus casas para golpearlas y que en general, se está perdiendo el miedo) pero la crónica de la muerte aún sin anunciar, continúa como si los gobernantes actuales fueran a hacer algo diferente a lo que se espera de una caterva de incapaces e incompetentes, demostrado a lo largo de este último más de medio siglo de “gobierno revolucionario” destruyendo la Nación Cubana.
En lo que la muerte de Fidel no llega, el país se arrastra entre la represión a mujeres indefensas y la aparición de sucesivos documentos opositores a ser firmados y des-firmados, en un afán por convencer a los verdugos que su proceder “no es correcto”. En uno de ellos se habla incluso de que pudiera llegarse a una “situación sin retorno”, como si la actual lo tuviera.
Alfredo Guevara, amiguísimo de los ‘primeros hermanos’, por su parte, se hace un “mea culpa” radical por la televisión española, pero no dice para nada que van a dejar las deliciosas riendas del poder, porque “su generación” –representada por él y Raúl– (la misma que mandó a matar a Payá hace muy poco tiempo) según él debe continuar gobernando con nuevos e idealizados experimentos sociales un país real, el nuestro, que todavía no ha podido (¿sabido?) quitarse esta recua de bribones –ex pistoleros– de encima y ahora espera sus muertes como venganza.
En lo que Guevara se inculpa, Raúl, sin arrepentimientos plañideros, manda a cerrar el blog oficial de una comunista “que muerde”, por el simple hecho de haber criticado “el tarifazo” que decretara el ‘presidente’ para impedir que llegara materia prima a los cuentapropistas sin pagar un impuesto leonino, que ciertamente inviabilizará la incipiente apertura de pequeños negocios por cuenta propia. En paralelo, se anuncia con bombos y platillos el levantamiento de la “Lista Negra” de artistas cubanos exiliados, que podrán ser “tocados” en la radio cubana. Pero, ¡sorpresa! “Donde dije Digo, digo Diego”, no era bien así, solamente podrán ser tirados de la “Lista Negra” aquellos que no se hayan “aliado al enemigo”. Alguna cosa no funcionó.
Este “dale pa’lante, dale pa’tras” confirma las peores previsiones: Hay dos mandos diferentes dentro de la isla. Uno manda a hacer y el otro manda a deshacer. Raúl quiere escuchar a Celia Cruz por el radio, pero a Fidel no le viene en ganas que se escuche, y al final, gana Fidel, y como en los últimos cincuenta y tantos años, pierde el pueblo cubano. Imagino la discusión entre los dos gallegos, así como los improperios que diría el anciano dictador a Raúl por querer levantar las prohibiciones para radiar artistas del patio que cargan el delito de haberse ido.
Como si el ambiente nacional no diera frutos suficientes para una larga crónica, el canciller de Raúl se entrometió en el asunto del asilo político que Ecuador dio a Julián Assage en Londres, “exigiendo” que el Reino Unido respetara el derecho territorial de la embajada ecuatoriana en el Reino Unido, siendo que la Cuba castrista no hizo lo que ahora quiere que haga Londres, cuando varios cubanos entraron en la embajada del propio Ecuador para pedir asilo político hace unos pocos años, y fueron sacados a la fuerza por la policía política, sin permiso ecuatoriano. “Haz lo que yo digo, pero de ninguna manera se te ocurra hacer lo que yo hago”.
La isla posee dos mando, cual de los dos peor. Es claro que Raúl pretende dárselas de “bueno” y le deja el papel de “malo” a su hermano decrépito. Sin embargo, las órdenes para las penas de cárcel de los funcionarios recientemente condenados en la isla “por corrupción” vino de Raúl. No se sabe realmente cual de los dos hermanos mandó a matar a Payá, pero en cualquier caso, Raúl ha seguido el rutero como si fuera propio y no impuesto, así como el mandato para cerrar el blog de la periodista crítica de su “tarifazo”. De manera que una apertura de Raúl, a la muerte de Fidel, implicaría siempre en un sometimiento a las órdenes militares de Raúl, independientemente que quiera hacer reformas económicas para sobrevivir.
Se estima que Raúl quiere dejar su marca por etapas: la primera etapa, la actual (que ya dura más de lo que Raúl imaginó) es de una apertura tímida, torpedeada implacablemente por Fidel, cosa que era esperada. La segunda etapa sobrevendrá a la muerte de Fidel, momentos en que Raúl podrá finalmente gobernar solo. La tercera etapa vendrá a la muerte de Raúl y sólo se hacen conjeturas sobre el tiempo que durará su sucesor en el poder, antes de la debacle total.
Desgraciadamente, los episodios enumerados en esta breve crónica previa al “anuncio”, demuestra que todas las fases de los planes raulistas para encabezar una transición al capitalismo, implicarán siempre una dictadura, algo así como “Pan con Terror”. A la muerte de Fidel habrá nuevos anuncios (como que ya se puede escuchar a Celia Cruz por radio en Cuba) pero nada de apertura política, libertad de expresión o de partidos. Seguiremos sometidos.
La disyuntiva de apoyar a Raúl para continuar oprimiendo y en compensación ofrecer alimentos a los cubanos del interior de la isla tratando de influir en el destino de la Nación Cubana, es parte del debate actual, pero quienes propugnan esta variante, deben recordar lo sucedido con Oswaldo Payá. No puede haber confianza con los que así proceden y no dudarán en hacer lo mismo con sus aliados de última hora, para lo que han acumulado más de medio siglo de traiciones y golpes bajos. La libertad de Cuba no pasa por una alianza con Raúl.
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